Tu happy hour en la red
Jun
En el evento de Nico Orellana Webprendedor Concepción, el Francotirador expuso sobre el gran poder que resulta al combinar la participación ciudadana con la redes sociales, ya que hoy en día cualquiera puede abrir un blog de forma gratuita, plantear la realidad con identidad propia y generar un diálogo con la comunidad.
Estos blog han generado un poder tan grande que otros medios de prensa, y el gobierno mismo, se han visto obligados a empezar a escucharlos, con lo cual finalmente el pueblo está empezando a generar cambios y se está logrando democratizar la información.
Estamos siendo actores de grandes cambios en la sociedad, incluso podría hablarse de la sociedad antes y después de la web. Para finalizar Oskar Hjertonsson de Needish le plantea a este gran idealista una interesante interrogante: ¿podría ser mayor el cambio, si el proyecto de el Francotirador para cambiar la sociedad, tuviera dentro de sus fines el lucro?
Mar
Si bien el outsourcing es uno de los pilares de la forma de hacer negocios actualmente, el crowdsourcing es el futuro. Una traducción literal sería algo como “encargo a la multitud”. Básicamente, se trata de externalizar la búsqueda de soluciones a ciudadanos comunes y silvestres que dispongan de una conexión a internet.
De esta manera, cualquier hijo de vecino que de con la solución al problema que le quita el sueño a una gran empresa, puede convertirse en la pieza clave en el desarrollo de algún nuevo producto, y de paso, ganarse una jugosa recompensa en dólares.
Uno de los pioneros de este sistema fue Eli Lilly, el gigante de la farmacéutica, que comenzó a plantear problemas al público, que cualquiera conectado a la red podría intentar resolver y así tratar de desarrollar medicamentos con mayor rapidez. A través de su portal, InnoCentive, se han propuesto interrogantes de gran complejidad que han sido resueltas por ciudadanos en sus casas. Tal es el caso de Colgate-Palmolive, que quería traspasar fluoruro a un tubo de pasta dental sin que se disolviera en la atmósfera. Un ciudadano con un cerebro agudo y conectado a la red lo resolvió y la empresa pagó 25.000 dólares por la solución, cantidad infinitamente menor si Colgate hubiera utilizado sus propios recursos internos.
Esta nueva forma de externalizar servicios ahorra dinero a las grandes empresas y ha costado puestos de trabajo, mirandolo desde una óptica pesimista. Viendolo por el lado positivo, potencia el trabajo online desde la comodidad del hogar. Si uno de los engendros de la web 2.0 fue el famoso “periodista ciudadano”, en un futuro podremos hablar del “científico ciudadano”.
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