Tu happy hour en la red
May
Cuando estaba en el colegio siempre se me ocurrían ideas que cambiarían el mundo. Recuerdo cuando “invente” un tren que andaba sobre rieles magnetizados. Los rieles podrían ser positivos y el tren tendría ruedas también positivas, conclusión el tren flotaría, se reducía el roce y podría andar más rápido! Era un genio! Pero la genialidad duró hasta que llegue a mi casa a contársela a mi padre, quién me dijo que esa idea ya existía, incluso supe que años más tarde se implementó con éxito.
Una vez también se me ocurrió hacer una rayo laser utilizando la luz del sol y un satélite en el espacio con forma de parábola, pero no se la quise contar a nadie porque podría ser el fin del mundo. ¿Disparate? Con el tiempo me enteré que Arquímedes se me había adelantado varios años, pero implementándola en la tierra y que los japoneses la quieren implementar en el espacio.
Hoy leyendo en el blog bajo la línea, me entero que incluso existe algo que se llama “efecto múltiplo”, que es cuando a diferentes personas se les ocurren ideas al mismo tiempo. Esto realmente me parece sorprendente, pero al parecer existe mucha evidencia al respecto como por ejemplo el hecho que Alexander Graham Bell y Elisha Gray solicitaran la patente del teléfono el mismo día.
Hace ya varias semanas que vengo con este tema dando vueltas en la cabeza, ideas hay muchas, pero otra cosas es contar con las personas capaces de llevarlas a cabo. Por eso cuando pensamos en una empresa, debemos pensar que esta la forman personas y si queremos tener una empresa de éxito, es necesario contar con un equipo de éxito, personas con las agallas de realizar lo que nadie ha realizado y que no se detengan ante el miedo a lo desconocido o al fracaso, que confíen en sí mismos y simplemente lo hagan. ¿Y si fracasan? Todos nos equivocamos, lo importante es aprender de los errores y seguir avanzando, pero seguir avanzando!
Hay una anécdota famosa sobre Thomas Edison. Después de haber intentado 9.999 veces perfeccionar la lámpara de incandescencia sin conseguirlo, alguien le preguntó: “¿Piensa llegar a los diez mil fracasos?”. Él contestó: “Yo no he fracasado, sino que acabo de descubrir una manera más de no inventar la bombilla eléctrica”
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